No hay pruebas de que la viruela del mono sea un arma biológica
Salud

No hay pruebas de que la viruela del mono sea un arma biológica


El grupo antivacunas Children’s Health Defense compartió una entrevista a la exepidemióloga de guerra biológica Meryl Nass, quien sugirió esa posibilidad al decir que la enfermedad -nunca se había propagado así-.

2022-08-08

El pasado 28 de julio, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) registraban 4.906 casos de viruela del mono, el mayor número en el mundo hasta la fecha.

De los 21.148 casos mundiales documentados hasta entonces, 20.804 se habían producido en 71 países que “no han informado históricamente” de la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote recientemente como emergencia sanitaria mundial.

Mientras los científicos investigaban el aumento de los casos, el grupo antivacunas estadounidense Children´s Health Defense ha alimentado la especulación de que el brote de viruela del mono no es natural.

En ese sentido, la organización, que es una de las principales fuentes de desinformación antivacunas, compartió en Twitter un extracto de una entrevista con la exepidemióloga de guerra biológica Meryl Nass.

El entrevistador le preguntaba por qué había tanta prisa para autorizar la vacuna contra la viruela del mono en 2019, “cuando no había ningún brote”. Nass admitió que la vacuna era una más antigua desarrollada por la empresa Bavarian Nordic, con sede en Dinamarca, pero aun así cuestionó por qué solo recibió la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) hasta ese año.

“¿Sabían lo que se avecinaba”, preguntó en referencia al brote. El presentador dijo que “mucha gente llegaría a la conclusión” de que el Gobierno “sabía que la viruela del mono iba a llegar”, y qué podría preguntarse razonablemente si el propio Gobierno la había “propagado”. Nass estuvo de acuerdo, diciendo que “la viruela del mono nunca se había propagado así”.

Y añadió: “¿Es una variante creada en un laboratorio?”.

Sin embargo, no hay pruebas de que sea así, y la especulación de que la aprobación de la vacuna de 2019 por parte de la FDA sugiere que el Gobierno pudo haber liberado la viruela del mono de manera intencional es exagerada.

Endémica en África, descubierta en Dinamarca

La viruela del mono, endémica de África occidental y central, se descubrió por primera vez entre los monos en un laboratorio danés en 1958. A pesar del nombre, el huésped natural de la enfermedad son probablemente roedores y otros pequeños mamíferos. La viruela del mono forma parte de la misma familia de virus que la viruela y tiene expresiones similares, como síntomas y lesiones parecidas a las de la gripe.

La viruela, que mató a millones de personas, era más contagiosa y mortal que la viruela del mono. El último caso natural conocido se documentó en 1977. Tres años después, la Asamblea Mundial de la Salud, el máximo organismo de la OMS, la declaró erradicada. La viruela existe desde entonces en muestras de investigación de laboratorio, y la Reserva Nacional Estratégica de Estados Unidos tiene suficientes vacunas para toda su población.

Ahora bien, no hay nada oculto con que la FDA haya aprobado la vacuna JYNNEOS en 2019. “La viruela del mono ha sido asociada con brotes esporádicos en las últimas décadas”, afirmó la encargada de prensa de la FDA, Abby Capobianco, a Polygraph.info.

Debido a sus similitudes, las vacunas contra la viruela ofrecen cierta protección contra la viruela del mono. Como señaló la revista Smithsonian, “la disminución de la cobertura de la vacuna contra la viruela” en África durante las últimas tres décadas ha coincidido con “docenas de brotes de viruela del mono y un número incalculable de casos”.

Por ejemplo, Nigeria experimentó un brote en 2017, “casi 40 años después del último caso reportado en el país”. En junio de 2003, decenas de casos confirmados de viruela del mono surgieron en seis estados de Estados Unidos. Ese brote se rastreó hasta el envío de animales de Ghana a Texas. En 2021 también se registraron casos importados en el país.

Temores y medidas estadounidenses

Sin embargo, el temor al bioterrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y los brotes naturales renovaron la preocupación por los virus de origen natural, como la viruela. Eso hizo que Estados Unidos aumentara la inversión en medicamentos y vacunas relacionadas. Sin embargo, que el Gobierno deba prever y prepararse para el desastre no indica que se trate de una conspiración.

La vacuna tradicional contra la viruela puede causar graves efectos secundarios. En cambio, JYNNEOS contiene una cepa más débil del virus de la vaccinia, relacionado con la viruela y la viruela del mono.

“JYNNEOS se desarrolló como una alternativa más segura a las vacunas tradicionales contra la viruela para las personas con el sistema inmunológico comprometido”, explicó a Polygraph.info Thomas Duschek, socio de comunicación de Bavarian Nordic.

“El desarrollo [de la vacuna] comenzó en 2003, y desde 2010 hemos entregado la vacuna a la Reserva Nacional Estratégica. La mayoría de las dosis han caducado desde entonces, pero estamos trabajando para suministrar una versión liofilizada con una vida útil mejorada”, aseguró.

“Hasta 2019, nunca estuvo destinada a la viruela del mono, sino exclusivamente a la viruela. Sin embargo, como las vacunas contra la viruela han demostrado proteger también contra la viruela del mono, la indicación se amplió cuando la FDA dio su aprobación”.

Aunque JYNNEOS obtuvo la aprobación de la FDA en 2019 como vacuna contra la viruela y la viruela del mono, Europa la había aprobado como vacuna contra la viruela en 2013.

Una emergencia, pero no otra pandemia

Sin embargo, el último brote ha sido diferente. Un importante asesor de la OMS comentó que parece haber sido “causado por la actividad sexual en dos fiestas recientes en Europa”, según informó Associated Press.

Los hombres homosexuales y bisexuales se han visto afectados de forma desproporcionada. Aun así, los científicos siguen tratando de determinar si la enfermedad se propaga a través de las relaciones sexuales o solo del contacto físico cercano.

 En palabras del jefe de la OMS, Tedros Adhanom, que declaró la emergencia de salud pública de interés internacional, “por el momento se trata de un brote que se concentra entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, especialmente los que tienen múltiples parejas sexuales. Esto significa que se trata de un brote que puede detenerse con las estrategias adecuadas en los grupos adecuados”.

Los principales expertos en salud han tomado nota. “Nos preocupamos cuando vemos que un virus hace cosas que normalmente no vemos que haga”, apuntó Anne Rimoin, epidemióloga de la Universidad de California en Los Ángeles, a la revista Science. Pero esto no demuestra que el virus no sea de origen natural.

Science, por un lado, informó de que los investigadores han comenzado la laboriosa tarea de secuenciación genética para determinar cómo se ha propagado el virus y qué mutaciones lo hacen más transmisible.

A su vez, la genetista Fatima Tokhmafshan declaró a la BBC que este tipo de secuenciación ayuda a los científicos a identificar el origen del virus como “escanear el código de barras de un paquete”.

“El primer genoma completo, publicado el 19 de mayo por un equipo portugués (...), mostró que la cepa se asemeja más a los virus transportados por los viajeros de Nigeria a Singapur, Israel y el Reino Unido en 2018 y 2019. Las secuencias publicadas por los CDC y los científicos de Bélgica y Alemania apoyan esa conclusión", informó la revista.

Las secuencias genéticas disponibles rastrean la cepa actual de viruela del mono hasta África occidental. “Eso nos dice que no es algo fabricado”, dijo Tokhmafshan a la BBC. Citando al Instituto para el Diálogo Estratégico, la cadena británica señaló que con la viruela del mono se están reavivando las teorías conspirativas de “cortar y pegar” del COVID-19.

Mientras tanto, la Johns Hopkins Medicine señala que la transmisión de la viruela del mono “requiere un estrecho contacto personal”. Por ello, “no se espera” una pandemia.

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