Ómicron: ¿qué tan preparada está América Latina ante nuevas variantes?
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Ómicron: ¿qué tan preparada está América Latina ante nuevas variantes?


La nueva variante del coronavirus sacude al mundo, y América Latina no es la excepción. ¿Se ha preparado la región más golpeada por la pandemia para luchar contra la propagación de nuevas variantes?

2021-11-30

Ante el avance de la variante ómicron del coronavirus, una nueva mutación identificada por primera vez en Sudáfrica la semana pasada, las alarmas mundiales se han vuelto a encender. En el continente americano, los dos primeros casos confirmados se reportaron el domingo en Canadá, en dos personas de Ontario que habían regresado al país tras viajar a Nigeria, y un caso sospechoso se está investigando en Brasil.   

Según los primeros estudios, esta nueva versión del SARS-CoV-2 presenta más de 30 mutaciones y una alta capacidad para evadir tanto las defensas naturales como las desarrolladas por las vacunas. Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que ómicron podría significar "un riesgo muy alto” para el mundo y la ha elevado a la categoría de "variante preocupante”. Frente a esta nueva amenaza, ¿qué mecanismos ha desarrollado América Latina para luchar contra su propagación?

Varios países de Europa y Asia han comenzado a cerrar el tráfico aéreo con naciones del sur de África. Por su parte, Canadá, Estados Unidos, Brasil y Ecuador han sido los primeros en el continente en emitir restricciones a los viajes desde dichos países. "La llegada de ómicron a América Latina, debido a sus características, va a ser muy pronto y probablemente en Sudamérica vamos a tener una fuerte competencia entre ómicron y delta, que es la que por ahora domina en la región”, dice a DW el virólogo e inmunólogo Bladimiro Rincón, de la Universidad de Santander, en Colombia.

El especialista Rincón recuerda que en los principales aeropuertos de América Latina se había logrado monitorear a los viajeros, con pruebas de diagnóstico rápidas o verificando si alguno presentaba síntomas. "Eso realmente ayudó a retrasar la llegada de nuevas variantes como delta, pero ahora hay menos controles y la movilidad es mucho más alta”, alerta Rincón.

La vigilancia del virus y el rastreo

En el último año y después de haber sido duramente golpeados por la pandemia, varios países de América Latina han podido establecer mecanismos para protegerse mejor frente a nuevas variantes, como redes nacionales y regionales de vigilancia genómica, que se hace principalmente en laboratorios de universidades, donde se reciben semanalmente muestras para realizar las secuenciaciones.

"Establecer en cada país una red de secuenciación es bastante costoso, pero Chile, Brasil, México y Argentina han podido lograr una estrategia bastante robusta. Ahora, Colombia y Costa Rica están siguiendo ese camino”, cuenta el virólogo Rincón. Por el contrario, los países de la región con una estratégia débil para la secuenciación y monitoreo de variantes serían Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela.

Por su parte, el virólogo costarricense Andrés Moreira, de la Clínica Universitaria Charité de Berlín, indica que, además, la mayoría de países latinoamericanos están interconectados a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) o tienen relaciones bilaterales entre los ministerios de Salud para ayudarse en el monitoreo de nuevas variantes.

“Los países con una vigilancia genómica menos fuerte envían muestras, por ejemplo, a Brasil o Chile, incluso a Estados Unidos o Alemania, para que sean secuenciadas. La peculiaridad que tiene la región es que se ha detectado mucha diversidad de variantes del virus”, señala el virólogo Moreira. 

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