Algunos falsos mitos y creencias sobre los Juegos Olímpicos
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Algunos falsos mitos y creencias sobre los Juegos Olímpicos




2021-07-20

Quedan tan sólo unos días para el comienzo de los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. Aunque lleguen con 12 meses de retraso, no hay acontecimiento en el mundo que reuna tanta atención en sus incidencias y resultados como en un evento olímpico. A pesar de ello, son muchas las falsas creencias y tópicos que se dan por ciertos en una cita que ha ido variando a lo largo de su historia. Estos son algunos datos qué creías que eran ciertos a pesar de los cambios que se han producido en los protocolos desde 1896, primeros Juegos Modernos.

Los Juegos Olímpicos siempre han durado dos semanas

Este dato es completamente falso. El rango de duración ha variado mucho con el paso de las ediciones. Los Juegos de Atenas 1896 se disputaron en cinco días mientras que las olimpiadas de Londres 1908 duraron 6 meses y 4 días, siendo la edición más larga de la historia. El evento de París 1900 tampoco se quedó corto con 5 meses y 8 días de duración, 3 meses para Ámsterdam 1928 y casi 5 meses en Amberes 1920. A partir de los años treinta los Juegos Olímpicos empezaron a realizarse en dos semanas como en la actualidad.

Los Juegos Olímpicos fomentan el espíritu de amistad y fraternidad entre seres humanos

Hoy en día es un dato completamente verídico, sin embargo, las mujeres no pudieron participar en una cita olímpica hasta París 1900. En aquella edición, 22 mujeres hicieron historia al ser las primeras en participar en los segundos Juegos Olímpicos Modernos. Aunque la participación fue extraoficial, ellas abrieron el camino en la lucha por la igualdad deportiva entre hombres y mujeres. Además, las mujeres no participaron en disciplinas atléticas hasta los Juegos de Ámsterdam, en 1928.

 

La llama olímpica y la bandera con los cinco aros han sido siempre símbolos de los JJOO

A pesar de lo que se pueda creer, esta información no es cierta. La bandera con los cinco aros representando los cinco continentes fue estrenada en los JJ.OO. de Amberes 1920, debutando al mismo tiempo que el juramento de los atletas. La llama olímpica fue empleada por vez primera, aunque de forma casera, en Ámsterdam 1928, y los relevos para trasladar el fuego desde Olimpia (Grecia) fueron instituidos en los Juegos de Berlín en 1936, siguiendo la idea del secretario alemán del Comité Olímpico, Carl Diem.

Los JJOO siempre han finalizado con una Ceremonia de ClausuraEn los primeros Juegos las ceremonias y cenas de clausura no suponían el fin de las competiciones, por extraño que parezca. La primera vez que se hizo como tal fue en los Juegos de Melbourne 1956, sugerido por un estudiante chino. Esto se ha convertido en una tradición, con hombres y mujeres, vencedores y vencidos, cantando, bailando, riendo y abrazándose fraternalmente.

Las medallas siempre han sido los premios propios de los Juegos Olímpicos modernosEn Atenas 1896, por problemas económicos, no hubo medallas de oro: los vencedores recibieron preseas o joyas de plata y un ramo de olivo, los segundos, de bronce y un ramo de laurel y los terceros debieron conformarse con diplomas. En París 1900 las medallas no llegaban para todos los vencedores, y a algunos se les acabó premiando con carteras, bastones e incluso pipas de fumar. A las mujeres se les premiaba con diplomas en lugar de medallas hasta 1908.

El barón de Coubertin creó el lema olímpico: “Lo importante no es ganar, sino participar”

En realidad, Coubertin fue el segundo en pronunciarlo. En la cena de clausura de los JJ.OO. de Londres 1908 el barón explicó que el domingo anterior había escuchado un sermón dedicado a los Juegos en la catedral de San Pablo. En un momento dado el arzobispo de Pensilvania había dicho algo tan hermoso como que “lo importante no es ganar, sino participar”. Coubertin se mostró de acuerdo con el prelado recalcando esa extraordinaria frase en todos los eventos a los que acudía.

 

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