
"Creer en Dios no consiste en taponar un agujero para explicar cómo unas cosas se relacionan con otras en el Universo, sino que es la creencia de que hay un agente inteligente y vivo de cuya actividad depende en última instancia todo lo que existe", declaró el líder anglicano al diario 'The Times'. "La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada", agregó Williams.
El rabino jefe, Jonathan Sacks, señala en un artículo publicado este viernes por el mismo diario que "la ciencia trata de explicar y la religión, de interpretar. A la Biblia sencillamente no le interesa cómo se creó el Universo".



Los interesados en el original y avanzado
Los sistemas planetarios que se han detectado hasta ahora son, en su inmensa mayoría, tan distintos del Sistema Solar que resulta difícil imaginarlos, tan difícil como fotografiarlos. El último observado con la técnica del tránsito (cuando el planeta pasa por delante de su estrella vista desde la Tierra disminuye la luminosidad de esta) consta de dos planetas gaseosos, del tamaño de Saturno, que orbitan su estrella más cerca que lo hace Mercurio en el Sistema Solar. Además, parece existir un tercer planeta, mucho más pequeño y por tanto más parecido en tamaño a la Tierra, pero tan cercano al astro que tiene que estarse quemando.
Por si con uno no bastara, ahora ya se sabe que fueron al menos dos los meteoritos que impactaron casi seguidos contra la Tierra, llevando a los mayores animales que jamás han existido, los dinosaurios, a la extinción. Eso se desprende de los recientes estudios en el cráter Boltysh, en Ucrania, cuyos pólenes fosilizados de helechos permiten datar como algo anterior -"algo" en edades geológicas, es decir, de 2.000 a 5.000 años antes- al mucho mayor de Chicxulub, en la península de Yucatán. Este último se considera causa definitiva de la extinción del Cretácico, ocurrida hace 65 millones de años, en la que desaparecieron los gigantes antecesores de los reptiles.
